jueves, 11 de octubre de 2012

Rastreo sanitario (I)

Como fueron díez días y no voy a ponerme a describir cada uno de ellos porque me amarga un poco y tampoco es plan aburrir en exceso procederé a hacer alguna que otra entrada relacionada con el tema en cuestión.
Si bien recordais me tocó pringar el día de mi cumple. Así tras invitar a unos pasteles a los compañeros de la sede de la ONG el veterinario pasó a recogerme.
Menos mal que trajé el carnet de conducir pues me iba a hacer faltas. Y es que aunque bajamos en un coche normal (aunque con la parte de atrás fusionada con el maletero y con varias jaulas con palomas) haría falta a tres cuartas partes de camino recoger un carro más adecuada para transitar por la sierra.
Tras atravesar el impresionante Vasco da Gama comenzaba la travesía toda por autovía. Hasta la parada en el lugar para recoger el Jeep.

Un pueblecito con bastante encanto y calles empedradas y muy estrechas que me quedé con muchas ganas de conocer. Nos recibió con lluvia, no poca. Y tras empaparnos bastante tocó con ayuda de la otra compañera (estudiante de veterinaria haciendo su estancia de prácticas) descargar todo el material de la sede para los 3 coches. Os aseguro que no sobró espacio alguno.
Así tras la mojadura previa tocó sudada posterior... En fin, es lo que tienen esas cosas.
Ya se hacia de noche y aún nos quedaba una hora y media de camino. Procedimos pues a disponernos en fila india tras el veterinario hasta nuestro destino. En principio nos comentó que iría de vagar pero la verdad es que le resultó algo difícil y no tanto a mí mantener la distancia de seguridad con él.
El viaje conduciendo por carreteras no muy buenas, de noche y con un coche extraño al que suelo conducir no fue muy cómodo. Hasta no pude hacer nada por golpear a un pobre conejo, de unos cuantos que salieron, que se me cruzó.



Al fin llegamos al que iba a ser nuestro cuartel en Monte Abaixo a unos kms de São Marcos da Serra (nada habitual en estos casos como nos explicó el veterinario; podíamos darnos por afortunados) durante esos días. Los señores de la casa rural muy amablemente aún estaban esperandonos (llegamos cerca de las 22 cuando la idea eran las 18). El lugar aún de noche parecía tener su encanto. Y tras un día tan intenso ya tenía ganas de pillar la cama.
Mañana más, al final he hecho una entrada del primer día. Pero no os malacostumbreis. ;)